jueves, 8 de septiembre de 2011

Hoy es uno de esos días en los que te paras a pensar, cosas que no se te habían pasado nunca por la cabeza, pero que empiezas a darle importancia aunque quizás ni la tengan. Pero siempre piensas lo mismo, da igual, ya habrá tiempo, todavía es muy pronto, pero el tiempo corre, más deprisa de lo que pensamos y cuando te llegas a dar cuenta, ya no puedes hacer nada. A veces merece la pena dar un gran paso, aunque te lleve todo con ello, pero si quieres conseguirlo, propóntelo y hazlo, no lo pienses , todo es un sueño, todo se esfuma antes de lo que crees y merece la pena cambiar las cosas.
Cuántas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas, a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria. Cuántas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar.  Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adiós. Si deseáramos en algún momento perder completamente la memoria y plegarnos, por ejemplo, a la frase “comenzar de nuevo”... ¿Cuántas cosas no perderíamos? Serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se echan de menos.
Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atrás los amigos que iban a ser "para siempre", las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos más cálidos, el día que pensamos que se iba a acabar el mundo, el dolor más bonito, la sonrisa más esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro... ¿Vale realmente la pena perder la memoria?


sábado, 3 de septiembre de 2011

NADIE es perfecto. Pero, ¿quién quiere ser nadie?
LONDRES
A dream come true.











sábado, 13 de agosto de 2011

Dice la derecha que en este país algo está cambiando, y vamos todos hacia el caos...
Dicen las encuestas que el futuro va a ser duro para quien no esté dispuesto a pasar por el aro...
Si hablamos de ser, si hablamos de hacer, si hablamos de ver lo que ellos no ven es porque
EL FUTURO NO ES DE NADIE.
Divas y ministros, pijos hijos de famosos, fascistas, mafiosos, y comunistas, pensionistas
llenan los diarios, venden su pasado, y...
EL FUTURO NO ES DE NADIE.

Es curioso como vemos una degradación progresiva de nuestra sociedad. La crisis económica mundial nos sumerge en un desgaste social marcado por el paro y las deudas; la crisis política en nuestro país es un reflejo de la corrupción y la obsesión por la ambición de votos de partidos que nos prometen confianza, y finalmente solo consiguen que nuestro país se vea cada vez más moral y psicológicamente, ya que la inseguridad marca nuestros actos. Pero, ¿qué podemos esperar? En una sociedad como la nuestra, en la que la caja tonta y las redes sociales se basan en los cimientos de nuestro día a día, en que personajes públicos incultos e insensibles se convierten en ídolos que marcan tendencia y estilos de vida. Un sistema judicial injusto e imprevisible, trastornos psicológicos y alimenticios, una generación de jóvenes en que lo normal es la abundante consumición de drogas y alcohol, niños jugando a ser mayores con edades demasiado tempranas.
Tenemos que mirar hacia dentro y ver si el futuro está en nuestras manos, en las de los políticos, de los jóvenes, de los jueces, o simplemente, no es de nadie.

martes, 9 de agosto de 2011

Siempre hay un momento en que el camino se difurca. Cada uno toma una dirección pensando que los caminos se volverán a unir...
Desde tu camino ves a la otra persona cada vez más pequeña. ''No pasa nada, estamos hechos el uno para el otro...''.
Al final estará ella. Pero al final solo ocurrirá una cosa...
Llega el puto invierno.




sábado, 6 de agosto de 2011


-Soy feliz. Jamás me he sentido tan bien, ¿y tú?
-¿Yo? Estoy de maravilla
-¿Hasta el punto de llegar a tocar el cielo con un dedo?
-No, así no.
-¿Ah, no?
-Mucho más. Al menos tres metros sobre el cielo.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Porque creo en el destino, y las cosas SIEMPRE pasan por algo.